martes, 26 de febrero de 2008

Todavía es delicioso extrañar lo que más extraño, aunque parezca extraño...

Qué extraño es extrañar algo tan extraño; a esta conclusión llego después de repasar por enésima vez los innumerables cambios por los que hemos pasado. Es abrumador el ambiente que nos rodea ahora; distancias, comienzos de nuevas etapas, adultez…

Es delicioso recordar los años sin responsabilidades (o con muy pocas), es dulce guardar recuerdos de situaciones y personas que pasaron por nuestras vidas, de igual manera, aunque queramos o no, hay también momentos amargos que permanecen con nosotros… así es la vida, una mezcla de dulce con amargo, y sí, es lo que al final le da sabor a nuestra existencia.

Es extraño extrañar aquella luz que se encendía todas las noches, es extraño extrañar esas calles que conocía mejor que las mías, es extraño extrañar ese olor, ese sabor, esa emoción. Es extraño extrañarlas a ustedes, es extraño extrañarme, y más que nada, es extraño que extrañe todo esto, y por más extraño que parezca, es esto lo que extraño.

Y aunque suene extraño, extrañemos como perfectos extraños, todo lo extraño de nuestros encuentros, las risas en todo momento, y lo extraño de extrañarnos…

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