Que frío el que siento ahora, esta noche casi parece una noche; las estrellas se funden bajo el manto de un oscuro cielo… cuán oscuro está el cielo esta noche, parece casi el mismo cielo que por las noches. Las ideas me invitan a volar una vez más como en esas noches, mientras la lluvia no para de caer a puertas cerradas; Dios mío, ayúdame, detén ya la lluvia.
Las gotas caen cada vez más seguido y puedo sentirlas desde mi fría cama, mi fría y solitaria cama. Cierro los ojos y con dolor siento que no siento más que lo que siento. Dios mío, ayúdame, dime ya qué es lo que siento.
La calma ya no pasa por aquí, cuatro meses seguidos de lluvia… ¡Pero si todo estaba tan tranquilo!
Dios mío, ayúdame… ¿para qué tanto sufrimiento?

No hay comentarios:
Publicar un comentario