sábado, 1 de marzo de 2008

Se la gente usasse il cuore

Si usásemos nuestro corazón, las decisiones serían más fáciles de tomar y nuestros miedos encontrarían una trinchera, dejándonos aprovechar las oportunidades que se nos dan, antes de que otros las tomen.

Veríamos que el arco iris SÍ tiene 7 colores, y no 3 o 4 que logramos ver, pues se caería sola la venda que nos ciega.

Seríamos capaces de detener el tiempo en un suspiro, sin sentir el más mínimo remordimiento, pues lo que importaría es que podríamos caminar en vez de correr.

Nos sentaríamos en la orilla de la playa y veríamos nuestras huellas en la arena sin importar que poco a poco el agua las borra.

Podríamos disfrutar del maravilloso espectáculo natural y ver como el viento le hace el amor suavemente a las palmeras mientras nuestros cuerpos se acercan.

Sabríamos que nuestros sentimientos existen por algo y para alguien.

Nos dormiríamos con la delicada canción de las olas y soñaríamos lo que vivimos y no lo que desearíamos vivir.

Dejaríamos que el aroma en el ambiente nos llenara de recuerdos y mejor aún, que nos empujara a fabricarlos; miraríamos a la luna y seríamos un sólo cuerpo tan solo por un instante, en esa danza dulce y misteriosa…

Si la gente usase el corazón, serían muchas las historias y pocos los escritos; serían muchos los colores y muchas las melodías; serían, serían, serían…

jueves, 28 de febrero de 2008

Invierno

Que frío el que siento ahora, esta noche casi parece una noche; las estrellas se funden bajo el manto de un oscuro cielo… cuán oscuro está el cielo esta noche, parece casi el mismo cielo que por las noches. Las ideas me invitan a volar una vez más como en esas noches, mientras la lluvia no para de caer a puertas cerradas; Dios mío, ayúdame, detén ya la lluvia.


Las gotas caen cada vez más seguido y puedo sentirlas desde mi fría cama, mi fría y solitaria cama. Cierro los ojos y con dolor siento que no siento más que lo que siento. Dios mío, ayúdame, dime ya qué es lo que siento.


La calma ya no pasa por aquí, cuatro meses seguidos de lluvia… ¡Pero si todo estaba tan tranquilo!


Dios mío, ayúdame… ¿para qué tanto sufrimiento?

martes, 26 de febrero de 2008

Todavía es delicioso extrañar lo que más extraño, aunque parezca extraño...

Qué extraño es extrañar algo tan extraño; a esta conclusión llego después de repasar por enésima vez los innumerables cambios por los que hemos pasado. Es abrumador el ambiente que nos rodea ahora; distancias, comienzos de nuevas etapas, adultez…

Es delicioso recordar los años sin responsabilidades (o con muy pocas), es dulce guardar recuerdos de situaciones y personas que pasaron por nuestras vidas, de igual manera, aunque queramos o no, hay también momentos amargos que permanecen con nosotros… así es la vida, una mezcla de dulce con amargo, y sí, es lo que al final le da sabor a nuestra existencia.

Es extraño extrañar aquella luz que se encendía todas las noches, es extraño extrañar esas calles que conocía mejor que las mías, es extraño extrañar ese olor, ese sabor, esa emoción. Es extraño extrañarlas a ustedes, es extraño extrañarme, y más que nada, es extraño que extrañe todo esto, y por más extraño que parezca, es esto lo que extraño.

Y aunque suene extraño, extrañemos como perfectos extraños, todo lo extraño de nuestros encuentros, las risas en todo momento, y lo extraño de extrañarnos…

Un tiempo después del tiempo

Un día como éste, hace ya ocho meses, te vi partir. Vi como cruzaste el umbral de la puerta y me dejaste a la merced del tiempo. En tu mano una esperanza de regresar, en la otra, una promesa difícil de cumplir. Recuerdo el cálido abrazo del viento en un asfixiante intento de hacer huir las hojas secas que había dejado el otoño. Recuerdo el cielo, mi cielo, nuestro cielo carmesí que en un tiempo antes del tiempo cubría con delicadas ondas, nuestros cuerpos desnudos de inocencia.

Recuerdo el eco de las olas y la arena en mi espalda, recuerdo el cantar de las aves y el calor de tu abrazo, recuerdo despertar cada día junto a ti y sentir el vigor de la juventud corriendo por mis venas, ver el reflejo de mi alma en tus ojos, al abrazo de la vida en tu pecho y el sentido de mi vida en los latidos de tu corazón. Hoy, siento los latidos de tu corazón dentro de mí; el reflejo de mi alma, perdido; y la unión de nuestras vidas, en mi vientre.

Éste día, amor mío, siento que debo detener el pasar del tiempo, pues ya no siento en mis venas vida alguna, y no quiero pensar nada más; mas no puedo evitar sentir el dolor de tu pérdida y tu terquedad de formar parte de una absurda guerra de hombres contra hombres, dime tú amor, ¿de verdad alguien gana en la guerra?

Desde este día amor mío, espéranos cerca del cielo, nuestro cielo carmesí, en un lugar que existe en un tiempo después del tiempo.