Si usásemos nuestro corazón, las decisiones serían más fáciles de tomar y nuestros miedos encontrarían una trinchera, dejándonos aprovechar las oportunidades que se nos dan, antes de que otros las tomen.
Veríamos que el arco iris SÍ tiene 7 colores, y no 3 o 4 que logramos ver, pues se caería sola la venda que nos ciega.
Seríamos capaces de detener el tiempo en un suspiro, sin sentir el más mínimo remordimiento, pues lo que importaría es que podríamos caminar en vez de correr.
Nos sentaríamos en la orilla de la playa y veríamos nuestras huellas en la arena sin importar que poco a poco el agua las borra.
Podríamos disfrutar del maravilloso espectáculo natural y ver como el viento le hace el amor suavemente a las palmeras mientras nuestros cuerpos se acercan.
Sabríamos que nuestros sentimientos existen por algo y para alguien.
Nos dormiríamos con la delicada canción de las olas y soñaríamos lo que vivimos y no lo que desearíamos vivir.
Dejaríamos que el aroma en el ambiente nos llenara de recuerdos y mejor aún, que nos empujara a fabricarlos; miraríamos a la luna y seríamos un sólo cuerpo tan solo por un instante, en esa danza dulce y misteriosa…
Si la gente usase el corazón, serían muchas las historias y pocos los escritos; serían muchos los colores y muchas las melodías; serían, serían, serían…
sábado, 1 de marzo de 2008
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